El Archipiélago de Abrolhos comenzó a formarse entre 42 y 52 millones de años, cuando erupciones volcánicas submarinas derramaron lava en el fondo de los mares. Sobre esta base rocosa se desarrollaron corales, algas calcarias y otros organismos que hay forman el archipiélago. El fondo es formado por arena de origen biológica, con pedazos de conchas, corales, etc. Hace 16 mil años, durante el auge de la última gran era glacial, el nivel del mar se encontraba 130 metros abajo del actual. Se cree que parte de la plataforma de Abrolhos haya permanecido sumergida durante este período, lo que permitió la sobrevivencia de los corales. La Región sería así, uno de los "reservatorios" de corales del mundo, de donde se habrían irradiado para otros lugares, cuando las aguas subieron nuevamente.
Chapeirões
Los arrecifes de coral están entre los más ricos ecosistemas existentes en el mundo. La región de Abrolhos posee la principal formación de corales del Atlántico Sur y entre sus principales atracciones están los "Chapeirões". Son columnas de coral de hasta 20 metros de altura que se yerguen abruptamente del fondo y se abren en arcos hasta cerca de la superficie, pudiendo llegar hasta 50 metros de diámetro, como inmensas setas submarinas. Las aguas siempre templadas y de coloración turquesa, esconden estas verdaderas urbanizaciones, donde habita una infinidad de seres marinos. La principal especie formadora de los "chapeirões" es el coral celebro, que solamente existe en la Bahia (Brasil). Pero, aparte de esta, otras 15 especies de corales formadores de arrecifes existen en Abrolhos. En los arrecifes más próximos a la costa, los "Chapeir%F5es" se encuentran unos tan cerca de los otros que acaban uniéndose, formando verdaderas plataformas.
Ecos del passado
En el siglo XVI, cuando un navegador se aproximaba a un pequeño archipiélago en la costa sur de Bahia (Brasil), recibía el aviso "Abra los ojos!". Los innumerables corales existentes en la región dificultaban la navegación y eran responsables por frecuentes accidentes y naufragios. La advertencia acabó bautizando el archipiélago de Abrolhos, que se torno el Primer Parque Nacional Marino de America del Sur. De las cinco islas que forman el archipiélago Siriba, Redonda, Guarita, Sureste y Santa Bárbara solamente esta última se encuentra fuera del Parque y pertenece a la Marina del Brasil. Debido a varios accidentes, en 1861 fue instalado un farol en la Isla Santa Bárbara, cuya estructura es de hierro inglés y las lentes y maquinaria francesas. Hasta algunas décadas atrás, el farol todavía funcionaba movido a queroseno. Hoy, su iluminación es eléctrica y tiene un alcance de 32 millas náuticas.
Con su instalación, los marineros quedaron más aliviados, pero sus problemas no acabaron. A pesar de estar localizado fuera de las rutas de navegación, algunos cargueros dejaron sus marcas en el archipiélago. Uno de ellos fue el Rosalina, que naufrago en 1939 en el Parcel de Abrolhos, llevando a pique su carga de cemento y cerveza escandinava. Hoy en día, el navío es habitado por una infinidad de seres marinos y visitado constantemente por submarinistas.
Aparte del archipiélago, el Parque incluye dos grandes bloques de arrecifes de corales: el Parcel dos Abrolhos y el Recife das Timbedas. Este último fue incluido en la área protegida por Ibama, por ser uno de los bancos de arrecifes más ricos de la región. Su diversidad, además, es su mayor atractivo. El naturalista inglés Charles Darwin, en 1832, durante su viaje "En busca de las especies", paso por Abrolhos y quedo intrigado con lo que vio: por su descripción, deben haber sido ctenóforos, parientes de las medusas, boyando, en cantidades, en las aguas calientes de la región.
Ambiente insular
Islas son ecosistemas terrestres aislados del continente y cercados de agua por todos los lados. Este echo las vuelve especiales, justamente debido a su aislamiento la biodiversividad varía conforme la área, la edad, la distancia entre el continente y/o islas vecinas y la diversidad del hábitat de la propia isla y de la fuente colonizadora (continente y/o de islas vecinas). Cada isla posee una comunidad propia y única, adaptada y eficiente en su ambiente, que está sujeta a competición, y a la consecuente extinción, toda vez que se rompe el aislamiento que la protege.
Así, son ambientes propicios para aparecimiento de nuevas especies y cuentan un grado acentuado de endemismos (especies que sólo existen en ese lugar). En general, os grupos de animales terrestres más comunes en islas son los insectos, crustáceos, arañas, aves y reptiles. Prácticamente no hay mamíferos terrestres ni anfibios en islas oceánicas. A pesar de Abrolhos ser formado por islas costeras localizadas sobre la plataforma continental, estas se comportan como islas oceánicas, por la distancia en que están de la costa.
Bichos y plantas
La vegetación de las islas se restringe a unas pocas especies de plantas rasas, en mayoría gramíneas y ciperáceas. Existen también algunas palmeras plantadas. El suelo poco profundo y la ausencia de agua dulce son los dos factores limitantes para la presencia de vegetación mayor. La fauna terrestre tampoco es abundante, pero lagartos y lagartijas viven muy bien por aquí. Juntamente con los primeros cargueros que anclaron en el archipiélago, vinieron las ratos y las arañas-caranguejeiras, que acabaron adaptándose al lugar. EL archipiélago abriga gran número de aves marinas atraídas por el abundante alimento. El Piloto (o Atoba) es la ave más abundante y hace sus nidos en el suelo. Otras especies son el Benedito, el Atoba-marrón, la elegante Grazina con su larga cola, la Fragata y el trinta-réis-das-rocas. La tortuga cabezuda busca las playas de arena para desove. Bajo el agua, la vegetación es rica. Las algas marinas crecen sobre el fondo de arena, componiendo junto con las gorgônias, lo que se puede llamar de "valles submarinos"; Algas calcarias forman parte de los arrecifes rn franja alrededor de la Isla Santa Bárbara. Las formaciones coralinas albergan innumerables especies: peces pequeños, grandes, rayados, achatados y coloridos. De los sargentinhos a los badejos-quadrados, de los cardumes de agulhinhas a los budiões-azuis, de las estrellas a los calamares, de las esponjas a los cangrejos, la fauna marina encanta a los visitantes por la diversidad de formas y colores.
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